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Los problemas de ser una mujer que no se queda callada

Atrás quedaron los días en donde las mujeres tienen que quedarse calladas mientras los hombres a su alrededor son los que tienen las opiniones y saben qué es lo que está bien.

Ahora externamos nuestras opiniones y pensamientos, aunque a veces resulte difícil pues muchas personas no están preparadas para tanta honestidad. De ahí que el resto del mundo crea que somos personas negativas y amargadas, pues pareciera que la verdad es algo malo.

Claro está, que todo queda en el modo con el que se dicen las cosas. Si te dicen “la verdad es que te ves gorda en ese vestido” contra “creo que ese vestido no te favorece”, estamos diciendo esencialmente lo mismo, sólo que el modo de uno, es más bonito que el otro.

Y ése no es el único problema por el que pasamos las mujeres sin pelos en la lengua.

Revelamos mucho
Somos buenas guardando secretos. De eso no se trata, sino que rápidamente la gente sabrá cuáles son muchas de nuestras posturas, pues no tememos decir las cosas tal y como las pensamos, sea el tema que sea.

Elegimos el peor momento
Aunque sinceramente, parece que nunca es buen momento para decir la verdad. Por lo tanto es como si no supiéramos escoger cuándo es la mejor hora para decir lo que tenemos que decir.

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Parecemos groseras
Nuestra actitud puede parecer ruda y grosera, pero es porque la gente está tan acostumbrada a que las cosas se las digan con tantas capas, que cuando las ven al descubierto puede llegar a ser brutal. Sí, es cierto que a veces nuestro tono no es el más adecuado, pero aunque el modo no sea el correcto, el mensaje es lo importante.

Parecemos sabelotodo
Al tener una opinión de todo, es importante que también estemos enteradas de lo que pasa a nuestro alrededor, ¿sino de qué otra manera podemos estar seguras de lo que decimos?

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